DILEMAS ÉTICOS DE LOS PSICÓLOGOS JURÍDICOS
DILEMAS ÉTICOS DE LOS PSICÓLOGOS
JURÍDICOS
La práctica profesional o es ética o es
una malpraxis, que daña no sólo a quien
la sufre y a quien la ejerce, sino al colectivo que ampara al infractor, por lo que
estamos legitimados para perseguirle.
Para ser un buen profesional hay que
identificarse con el rol institucional, si
bien no dejándose instrumentalizar
(convirtiéndose en brazo ejecutor de la
justicia o dando apoyo científico a argumentos parciales del mundo del Derecho). Para alcanzar el aprendizaje éticamente exigible, se ha de posibilitar que
los alumnos del último ciclo de la carrera
universitaria realicen un verdadero practicum donde ulteriormente podrán laborar (en nuestro caso el Foro).
El comportamiento del psicólogo
antes, durante y después del juicio, ha
de ser ético y “estético”, desarrollando
su capacidad empática y erradicando el
posicionamiento ante un Número de
Expediente al que “no se le pone cara”,
o la actitud de “mover papel” o la “eficacia aséptica”.
Por el contrario se ha de implicar, ser
honesto y firmar informes tras reflexionar e indagar para dar respuesta a la
exigencia de calidad en cuanto a claridad, precisión, rigor y expresión del
grado de fiabilidad, llenando de contenido su labor y siendo asertivo en la
defensa de criterios científicos.
Referencias:
Urra, J. (2007). Dilemas éticos de los psicólogos jurídicos. Anuario de psicología jurídica, 17, 91-109.
Referencias:
Urra, J. (2007). Dilemas éticos de los psicólogos jurídicos. Anuario de psicología jurídica, 17, 91-109.
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